Sí-Mismo Editores

Emprendimiento literario, editorial, laboral y personal

Textos sin Esperanza

Narrativa / Cuentos. Autor: Fabio Morasso -137 páginas – Formato 14,8 X 21 cm..

De Hombre al Hombre

Poesía. Autor: Fabio Morasso -80 páginas – Formato 14,8 X 21 cm.

Kaleidoskopio

Narrativa / Cuentos. Autor: Fabio Morasso -120 páginas – Formato 14,8 X 21 cm.

Ese Hombe, El Monje Zen – Semblanza Biografica de Jorge Bustamante-

Biografía / Periodístico. Autor: Fabio Morasso -178 páginas – Formato 14,8 X 21 cm.

26 oct. 2014

Autogestión de la Literatura (o algo así)

Vídeo sobre una literatura vital, real, salida a la vía pública
para realizarse a sí misma y encontrando a su lector


1 sept. 2014

4 Libros, el Autor y Vos. / Mar del Plata


25 ago. 2014

Haciendo Tiempo / De Hombre al Hombre

Haciendo Tiempo

".... ¿Cómo puede ser que yo haya estado pensando
 un cuarto de hora, eh Bruno?
¿Cómo se puede pensar un cuarto de hora
 en un minuto y medio? ..."
J. Cortázar.  (El Perseguidor)

Llueve en esta esquina.

Cruzando la calle
me espera una mujer
con piernas de alambre
para negarme una promesa.
En la otra vereda,
donde no llueve,
un hombre me odia
porque mis palabras
Le mostraron su alma.
En el fondo de mi taza
la borra me hace señas desesperadas
para que lea en ella
sobre los destinos que nunca pariré.

Gotas de estaño
resbalan por los vidrios.
El espíritu de una mosca,
físicamente ausente,
me ronda la cabeza.
Por vez cuatrocientos noventa
perdono a un mozo grosero.
Pronto llegará el ojo por ojo
y mostraré mi cobardía.

Del otro lado de la calle
alguien cree que ganancias y pérdidas
equilibran el balance...
una palabra empuja a la otra
una letra niega a la otra
la respuesta perfecta
tal vez carezca de sonido.

Todo está ocurriendo nunca
demasiado rápido
bajo la lluvia.
Aún no ha llegado la hora
de que mi sombra me sea devuelta
y estoy muy solo para cruzar la calle.


Llueve en esta esquina.
No tiene sentido sentir
esta inmensa eternidad.

[pág. 17 de Hombre al Hombre]

11 ago. 2014

Confidencial Informe Secreto / Textos sin Esperanza

"...Faltaban varias horas hasta que West y Gordon llegaran, por lo que me dispuse a descansar apenas el amargo se lavara un  poco. El sueño debió luchar contra la angustia desesperante que me producía la caída de la bolsa y la devaluación de la moneda. A fin de mes se vencía el último plazo que el almacenero me había otorgado para saldar los números de la libreta del fiado. Sumado al alquiler, la luz y el gas, el monto escapaba a mis recursos. Confiaba en que un golpe de suerte hiciera que me llamaran del programa de televisión donde había enviado las marquillas que participaban del sorteo por importantes premios y un cero kilómetro... Pero esto era una de las pocas posibilidades que yo no podía inducir a pesar de mis años de entrenamiento.

Durante mi paso por la Universidad había trabado relación con un grupo de  pintores, músicos y escritores
que me habían seducido casi por completo. Con ellos agoté los fondos de mi libreta de ahorro postal donde guardaba el dinero que penosamente escatimaba a la compra de los paquetitos de Manon y a las D.R.F. de naranja. Tardé muchos meses en descubrir que la actividad artística era la cobertura que utilizaban para disfrazar sus verdaderas ocupaciones: taxistas, pintores de obra, mozos, administrativos, corredores de golosinas, técnicos en refrigeración... Una ralea de sujetos peligrosos que en sinuoso silencio actuaban con el sólo fin de mantener, contra toda lógica, una  ideología burguesa de clase media  amparada en un estado desmesurado. Intransigentes a los cambios que conmocionaban al mundo, aferrados a conceptos anacrónicos, pretendían una sociedad donde todos fueran felices Campanellis. La tecnología no toleraba esta reticencia a la evolución del sistema social por medio de la libre competencia, pero millones de individuos de esta clase retardaban la globalización del planeta, que seguía exhibiendo su grosero achatamiento en  los polos, y trababan el fin último de la  evolución humana, es decir, que unos fueran mercaderes y otros mercadería. Esta experiencia marcó mi inclinación por la lectura de estadísticas y preparó mi espíritu para lo que luego sería mi profesión.


No pude descansar bien, por lo que me levanté antes de que Licántropo preparara el café y los frijoles con tocino. Mientras ponía blancura a mis dientes Licántropo sorbía la tercera ginebra de la mañana en su deseo permanente de tener smowing. Mientras desayunábamos me comentó sobre cierta información que circulaba sobre el capitán Sánchez Monasterio. No me sorprendió que se dijera que estaba en Bolivia con identidad supuesta. Tiempo atrás había asesorado al general Camps y realizado negocios con Klaus Barbie. Su vida era un itinerario lógico desde que Diego de la Vega, en una operación de perfecta cobertura y con el apoyo de Disney, lo había derrocado del gobierno de Los Ángeles. Por  mi parte le dije que me extrañaba no tener noticias de Napoleón Solo, viejo amigo  con quien habíamos compartido varias operaciones contra la gente de Kaos. Después del desayuno sobrevino el silencio y la tensión de la espera. Licántropo se ocupó de consultar el i-ching mientras yo encendía mi narguile y me predisponía a pensar sobre los pasos a dar.

El perfume que llenó el ambiente me retrotrajo a mis años de estudiante en Londres. Fue su hermano
Mycroff quien me presentó al Sr. Holmes, de quien fui discípulo sin llegar a la amistad por la profunda aversión que me producían los largos períodos en que se hundía en la morfina. Juntos realizamos una monografía sobre los tipos de bosta del ganado bovino y lanar de la provincia de Chubut, clasificando en el mismo setenta y dos tipos distintos de defecaciones en consideración a su textura, densidad, color, olor, sabor  y a sus cambios durante periodos de veinticuatro, setenta y dos y noventa y seis horas, además  de su descripción por periodos semanales hasta los nueve meses. Al fin de ese estudio nos separamos para siempre sabiéndome incapaz de seguir tolerando la manera pegajosa y firuleteada con que arrancaba música de su violín. Las asociaciones libres de la mente me llevaron a aquella mujer de Liverpool que me leyó a Kipling y Stevenson y a la que amé sin saberlo. Por aquel tiempo yo no había entablado trato con el padre Brown, que hubiese podido ayudarme con su perspicaz conocimiento del alma humana a darme cuenta de lo que ocurría en mi corazón. Aquellos años eran de fervor y minifaldas y ella y yo nos separamos arrastrados por la música de los Beatles y las consignas que anunciaban el advenimiento del fin del sistema decadente e injusto. Aún la recuerdo y quizás, como al cadáver de un sueño, ella también me recuerda. Cuando la memoria llego a Danny el Rojo hice un esfuerzo acostumbrado y volví a la misión que tenía por delante.



Golpearon la puerta y la voz de Jim  West dio el santo y seña: “Dios es justo”. Cuando ambos entraron en la habitación sonreí al ver que Artemio Gordon estaba caracterizado como Bela Lugosi. Licántropo se dispuso a preparar el mate mientras nuestros contactos me entregaban la documentación que esperábamos. A partir de ese momento actuaríamos bajo el protocolo del Mossad utilizando los procedimientos del Circo de Moscú. Nuestro único contacto con el gobierno sería a través de Patricio Kelly, quien en caso de que fuéramos descubiertos negaría toda relación con nosotros. Podíamos utilizar las fuentes de la Logia Lautaro y recurrir a los cuadros de los Caballeros Templarios. Ni azules ni colorados estaban al tanto de nuestra misión y se nos recomendaba particular atención a posibles interferencias con los miembros de la Logia P2. Solamente bajo el código de Feliz Navidad podíamos comunicarnos con nuestro hombre en el Opus Dei. Tanto la gente de Langley como la del M.I.5 debían permanecer fuera de la operación. Nuestro supervisor en el campus era Elliot Ness, los requerimientos de logística debían elevarse al general Mario Benjamín Menéndez o su segundo inmediato, Alexander Mondi. Los códigos de intercomunicación estaban controlados por Pipo Mancera y Simón Templar. La ruta de escape dependía del capitán de fragata Astiz y Henry Houdini. El primer punto de la telaraña estaba dado..."

[Frag. de Confidencial Informe Secreto / (pág) 49 de "Textos sin Esperanza"]


8 ago. 2014

Apuntes de Historia / De Hombre al Hombre




"Apuntes de Historia" forma parte del libro "De Hombre al Hombre" (pág. 66).

Aquí la versión en audio con en voz del autor, Fabio Morasso



3 ago. 2014

Ese Hombre el Monje Zen / Presentación del libro


02/agosto/2014 Presentamos en Ilusiones Libros - Mar del Plata- Junto al Monje Zen Jorge Bustamante el libro "Ese Hombre, El Monje Zen" de Fabio Morasso  // Ver video

30 jul. 2014

Tanguedia / De Hombre al Hombre

Fabio Priani leyó el texto y su manera espontanea de interpretarlo fue crear una imagen que hoy lo acompaña. Fabio ya hizo una imagen perfecta para "Balada de Phillip Morris" y ahora vuele a insistir. Ese tocar a otro y provocarlo a un "recrear" propio es a lo más que puede aspirar cualquier texto. Allí su misión se ha cumplido, gracias al otro, al que lee. Algo maravilloso y de lo que el escritor pocas veces se entera. Gracias Fabio, franca y conmovida gratitud! 


Tanguedia


Con brevedad de carterista
y mirada casi furtiva
deshojo zanahorias
rabanitos y escarolas.

¿Será que la luna está triste
y hoy sigue en mi cama
revuelta en mantas
de malhumores y suspiros
y ni este mate amargo
ni un bizcochito de grasa
le fruncen esa boquita pálida
en un beso o gesto de caprichito?

¿Será que el sol anda frío
patético y menguante
y el viento lo provoca
y las hojas se lloran al asfalto
tan suicidas las pobres?

¿Será que los abrigo se hacen más pesados
los hombros más débiles
los pasos tan sin ganas
y las veredas se pierden y no llevan a Roma
y roma amor nunca está en esa esquina? 

¿Será que los relojes atrasan menstruaciones
y el tiempo es hemorragia
y el espacio un calzón de elástico estirado?

¿Será que los semáforos te guiñan sin gracia
y los setenta balcones
oxidan niñas novias
y los poetas más que bobos de ilusiones
se buscan un empleo
y se hacen cagatintas
o vendedores de golosinas?

¿Será que los amigos se exilian de los amigos
emigran cada quien a su llanto
omitiendo contarse cada uno
lo que todos ya sabemos?

¿Será que la vida se ha vuelto rancia
que es un artículo con fecha vencida?


¿Será que en este desconsuelo
de atardeceres coagulados en sombra
la única forma de posponer futuros
es deshojar zanahorias
rabanitos y escarolas?.

[Tanguedia pág. 68 De Hombre al Hombre]